Un manual para decir hola hola
[…] Que yo sepa, los indios de Valdivia sólo hacen su harina, harina tostada, a partir del trigo tostado o de cebada. Con este fin se mezcla el cereal con arena o ceniza, calentándolo en un cazo al fuego, sin parar de revolver hasta que se pone color marrón claro y después se pisa hasta que se separa el cascabillo. Acto seguido, tras limpiar los granos sacudiéndolos, se trituran con un canto más o menos cilíndrico encima de una piedra plana hasta conseguir la harina que constituye un alimento básico, con frecuencia incluso única fuente de alimentación durante viajes, expediciones a la selva, etc. Para disfrutarlo sólo es necesario mezclarlo con agua fría. Este manjar se llama ‘ulpo’ y es tan sabroso como alimenticio ya que, a través del tostado, la fécula se transforma en goma y azúcar. Según mi opinión, no existe un alimento mejor para las tropas en marcha, pues la harina tostada contiene en proporción a su poco peso y volumen una gran cantidad de sustancia alimenticia, sin que necesite apenas tiempo para su preparación y ningún tipo de combustible. Se puede mejorar aún más su sabor añadiendo un poco de azúcar […] también puede servir para añadir a las sopas, hacer puré, etc. y en la leche resulta asimismo muy sabrosa, por el contrario, a mí me parece que no se debería tomar con café, chocolate o chicha. En este aspecto los valdivianos no comparten mi opinión: ‘cupülca’, es decir, harina tostada con chicha constituye para ellos un manjar exquisito. […]

Philippi, R. A. 1869. Ueber die Indianer der Provinz Valdivia. Das Ausland V. 9. In Larraucau, A (ed.) 2004. El orden prodigioso del mundo Natural: Rudolph Amandus Philippi, Libro XLII de la Biblioteca del Bicentenario,147 pp.

Nota del transcriptor: ‘Cüpilca’ o también ‘chupilca’.

[…] Se siega con la hoz, a la que dan el nombre de ‘ichuma’. Esta no es ninguna palabra española, de lo que tal vez se pueda deducir que los aborígenes chilenos ya poseían antes de la llegada de los españoles un utensilio semejante a la hoz del que se servían para cosechar y cuyo nombre transmitieron a la herramienta de hierro. […]

Philippi, R. A. 1869. Ueber die Indianer der Provinz Valdivia. Das Ausland V. 9. In Larraucau, A (ed.) 2004. El orden prodigioso del mundo Natural: Rudolph Amandus Philippi, Libro XLII de la Biblioteca del Bicentenario,147 pp.

Nota del transcriptor: Cabe destacar que don José Pérez Araos, mi abuelo (nacido en la Región de Valparaíso, a unos 900 km al Norte de Valdivia) llamaba esta herramienta ‘echona’. 

Fracasó la estrategia del lado oscuro de la Fuerza

32 reproducciones

No seas ambiciosa 
de mejor o más próspera fortuna, 
que vivirás ansiosa 
sin que pueda saciarte cosa alguna. 
No anheles impaciente el bien fiaturo; 
mira que ni el presente está seguro. 

 

Sánchez de Samaniego, F. M. 1784. La Lechera In Fábulas Morales.

Interpretada por Rafael Alberti.

La primera fiesta que celebré como Cura de Chiu-Chiu fue la de la Candelaria, el 2 de febrero, en Caspana. Los habitantes son humildes y muy ignorantes en religión; ponen su fe en lo exterior, especialmente en los bailes ante la Virgen. Los forasteros que vienen de Calama o Chiqui son los que comulgan, ellos no.
La fiesta, o mejor diría, ceremonia típica de esta rinconada es la que hacen el 2 de febrero con la carne. El día anterior carnean unos 15 corderitos o llamas; parten el animal con cuero desde la cabeza hasta la cola, sin cortarle las patas; y así carneados cuelgan los animales, que vienen a reunir 30 mitades, a los pies de la Virgen en la Iglesia, como ofrenda que le hacen. Después de la Misa y Procesión del día 2, celebran con esa carne la fiesta profana, que consiste en lo siguiente: se colocan dichos trozos de carne en una mesa en la plaza; luego todo el que quiera participar, se presenta después de bebido su buen vaso de vino y fumado su cigarro; el alcalde del pueblo reparte las presas a las parejas que se van formando, y tomando cada uno de una pata del animal, al son de pitos y tambores corren alrededor de la plaza, hasta que se parte nuevamente la media res recibida. Mas, antes de esto, entran todos con su costillar a la Iglesia, como pidiendo la venia a Ntra. Señora. Dura dicha fiesta por espacio de dos horas, después de las cuales cada uno se va con un buen pedazo, que con las carreras y tirones ha logrado separar.

Teuber, G. 1945. Noticias de la Vice Provincia Chilena, No. 38, p. 7-16. In Sepúlveda, J & Tello E. (Eds.) Los jesuitas en el desierto de Atacama. Ediciones Universitarias Universidad Católica del Norte, p. 141.

Para muchos chilenos el nombre de San Pedro de Atacama era casi desconocido hasta el mes de noviembre de 1955; otros sabían de él que la leyenda le atribuye su fundación a Pedro de Valdivia. Muy poco se ha conocido de su cultura: todo lo antiguo se ha atribuido a los atacameños y en cambio lo más reciente al Imperio Inca. La región está llena de leyendas acerca de los tesoros de los incas, hasta tal punto que todos los caminos atacameños se han convertido en “caminos del inca”. San Pedro de Atacama y la región vecina es de las zonas más interesantes e importantes no sólo de Chile, sino tal vez de toda América del Sur
Le Paige, G. 1957. Descubrimiento en San Pedro de Atacama. Mensaje v. VI, no. 56, p. 14. En Pizarro, J. 2006. La revista Mensaje y su mirada de la sociedad chilena en la década de 1950 In Sepúlveda, J & Tello E. (Eds.) Los jesuitas en el desierto de Atacama. Ediciones Universitarias Universidad Católica del Norte, p. 124.
32 reproducciones

De negro van los chilotes

más que por fuera, por dentro,

con su plato de esperanza

y su frazada de cielo

Chabuca Granda canta “José Antonio”

Creo que me va a encantar esta página…

Ocurrió que un día no pude ya comprar cigarrillos franceses -y en consecuencia leer mis cartas -, y tuve que realizar un acto vil: vender mis libros. Eran apenas unos doscientos o algo así, pero eran los que más quería, aquellos que arrastraba durante años por países, trenes y pensiones y que habían sobrevivido a todos los avatares de mi vida vagabunda […] Un día me dije: “Este Valery vale quizás un cartón de rubios americanos”, en lo que me equivoqué, pues el bouquiniste que lo aceptó me pagó apenas con qué comprar un par de cajetillas […] Pero mi peor humillación fue cuando me animé a vender lo último que me quedaba: diez ejemplares de mi libro “Los gallinazos sin plumas”, que un buen amigo había tenido el coraje de editar en Lima. Cuando el librero vio la tosca edición en español, y de autor desconocido, estuvo a punto de tirármela por la cabeza. “Aquí no recibimos esto. Vaya a Gilbert, donde compran libros al peso”. Fui lo que hice. Volví al hotel con un paquete de Gitanes. Sentado en mi cama encendí un pitillo y quedé mirando mi estante vacío. Mis libros se habían hecho literalmente humo.
Ribeyro, J. 1987. Sólo para fumadores. Uno de los cuentos compilados en "La palabra del mudo".

Puedo dar fe de lo que ocurre en Venezuela; conozco a 3 colegas geólogos y un geofísico que están verdaderamente exiliados aquí en Magallanes. Y me pregunto: hasta cuando ciertas figuras de la izquierda de nuestro país defenderán lo indefendible? Hasta cuándo Alejandro Navarro defenderá lo indefendible? 

Han pasado diez años. Por mis propios méritos he sido designado presidente. Uso una toga orlada de púrpura con la que aparezco en los grandes ceremoniales. Los afiliados me tratan de vuecencia. Tengo una renta de cinco mil dólares, casas en los balnearios, sirvientes con librea que me respetan y me temen, y hasta una mujer encantadora que viene a mí por las noches sin que yo la llame. Y a pesar de todo esto, ahora, como el primer día y como siempre, vivo en la más absoluta ignorancia, y si alguien me preguntara cuál es el sentido de nuestra organización, no sabría qué responderle. A lo más, me limitaría a pintar rayas rojas en una pizarra negra, esperando confiado los resultados que produce en la mente humana toda explicación que se funda inexorablemente en la cábala.
Ribeyro, J. 1952. La insignia. Uno de los cuentos compilados en "La palabra del mudo".
”[…]the perfect accessory for budding robber barons, post-colonial tyrants and super villains”

”[…]the perfect accessory for budding robber barons, post-colonial tyrants and super villains”

Lo necesito.